Hace días eternos creí encontrar la verdad en un cuento,
composición efímera y vana de una vida de prejuicios,
somnolienta ante un gran árbol que se levantaba
decidiendo a través de su fruto
lo que ha de ser el Bueno y el Malo.
Un poco más cercano al hoy
una letra llena de interrogantes creyó embargarme,
conviertiendo mi ser en otro,
un poco más auténtico
dentro del alma sedienta de palabras,
palabras que al oído del maestro senil y vanagloriado
conformaban un lenguaje semejante
a la doxa de los ignorantes.
¡He aquí mi yo más desdichado que nunca!
con los brazos en el suelo y la cabeza gacha
de tanto andar caminando sin ser llamado caminante.
Otro tanto faltaba para llegar hasta aquí,
existiendo aún un tiempo lleno de herejía,
como lo hubiera llamado el árbol.
Donde los segundos no tenían cabida y la individuación
convertía mi sentiscencia en algarabía inútil
de una vida apresurada por cánticos y gritos
de alma desgarrada por cegueras imitadas
Ya no había que voltear la cabeza
o todo estaría perdido...
pero mi curiosidad pudo más
¡Y todo estuvo perdido!
tuve que aceptar el número de la nada
como punto de llegada,
para nacer y ser de otra manera,
de ninguna manera,
de todas maneras.
So pena la tierra en mis zapatos,
ya no servía de mucho
la empiria que cargaba en mis hombros.
Para el hoy, para el instante
No hay líneas que pretendan dictarme causalidades,
los frutos del árbol fueron exquisitos
con solo saborearlos...
el Bueno y el Malo perdieron su credibilidad
cuando fui por entero sociedad,
humano y no humano,
mierda e interrogante.
Ahora en movimiento a mi ser,
puedo vagar por doquiér, planto amapolas y siemprevivas
sin naturalezas ni vestimentas de segunda,
coloco en las manos del que quiera la Pregunta,
no seré llamado profeta ni mesías
ni nacerá mi hijo en cuna de paja...
simplemente procucaré ser nube descarriada
asegurando lo que venga con mitomanía de la fina
por si algún gavilán no duda de estas palabras.~
Primero: Cachilupi!
ResponderEliminarSegundo: me gusto mucho, lo he leído 3 veces hasta el momento, me encanta como la vacuidad del hablante evolucióna y retrocede... y en realidad es raro que lo vacío logre avanzar, llega a ser paradójico; pero a veces la empíria misma es paradójica
"palabras que al oído del maestro senil y vanagloriado
conformaban un lenguaje semejante
a la doxa de los ignorantes."
el ser se llena de eso... un lenguaje comprarable a... nada. Y cree cambiar, y espera ser reconocido como otro que a la vez es él
"tuve que aceptar el número de la nada
como punto de llegada,
para nacer y ser de otra manera,
de ninguna manera,
de todas maneras."
Güena Güena Güena!