Me hice un cuadro
con tu trenza y mi anillo,
sequé el marco
con el neoprén más barato
no será que de repente
me den ganas de aspirar
o de volver a usarlos.
Entre el vidrio y el cartón
compuse canciones,
aunque nunca aprendí
ni a poner los dedos
entre los escondrijos de una flauta.
De todas formas
salió bailando la canción completa
contando historias
de novedades maltrechas.
Una que otra frase trató de escapar
y llegar por sí sola al final
¡Maldita flojera!
La obligó antes de tiempo a callar.
Quizás fue para mal
que la melodía
tropezara con una raya,
y cayera deshojada sobre la cama.
Quizás fue para bien,
nunca terminar con esta insensatez
y que a tus oídos no llegaran
las líneas
ni en una oxidada
botella al mar.
Menester será
continuar en reversa al proceso.
Mientras yo procurando
olvido tu voz,
tu cara y tus dedos...
los demás te guardan en su seno
como flores de reposo
a la bienvenida de la parturienta.
Conservaré tu olor
a calle y campesino,
a utopía perdida en el bar,
también un poco de sangre fresca
a ver si se puede guardar
en el souvenir de tu sonrisa
reciclada en el canto de un grillo,
muerto como un fenix
y resucitado en el simple cuadro
de la trenza y el anillo.~
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