Si la canción hablara
desde el papel
del compositor
faltarían palabras
para determinar
qué emoción arrojó
a los oídos de los fecundos.
Ya no serían frases con guitarra
eléctrica o acústica
(qué importa),
sobraría el momento
a los ojos de una madrugada
que promete mala pata
pero sin pena.
Con astucia retrataría
la marea que gritona
no tiene cabida
en el pecho de los que escuchan
conmovidos
ante un oleaje de sonidos
que reverberan sin tregua,
con alma
y grillos.
<>
ResponderEliminarme gustó me gustó me gustó sobre todo esa parte. Y el motivo y el resto también.
pero la mala pata casi siempre va acompañada de la pena.
[una mierda tu pintura roja]
Lo dije, dije que era mala !
ResponderEliminarEste es el casi.